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Capítulo 14
Mensaje con motivo de la sequía
14:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, con motivo
de la sequía.
14:2 Se enlutó Judá, y sus puertas se despoblaron; se
sentaron tristes en tierra, y subió el clamor de Jerusalén.
14:3 Los nobles enviaron sus criados al agua; vinieron a las lagunas,
y no hallaron agua; volvieron con sus vasijas vacías; se avergonzaron,
se confundieron, y cubrieron sus cabezas.
14:4 Porque se resquebrajó la tierra por no haber llovido en
el país, están confusos los labradores, cubrieron sus cabezas.
14:5 Aun las ciervas en los campos parían y dejaban la cría,
porque no había hierba.
14:6 Y los asnos monteses se ponían en las alturas, aspiraban
el viento como chacales; sus ojos se ofuscaron porque no había hierba.
14:7 Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová,
actúa por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado,
contra ti hemos pecado.
14:8 Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción,
¿por qué te has hecho como forastero en la tierra, y como
caminante que se retira para pasar la noche?
14:9 ¿Por qué eres como hombre atónito, y como
valiente que no puede librar? Sin embargo, tú estás entre
nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no
nos desampares.
14:10 Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se deleitaron
en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se
agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará
sus pecados.
14:11 Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien.
14:12 Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan
holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré
con espada, con hambre y con pestilencia.
14:13 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová!
He aquí que los profetas les dicen: No veréis espada, ni
habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré
paz verdadera.
14:14 Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas
en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé;
visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de
su corazón os profetizan.
14:15 Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas
que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen:
Ni espada ni hambre habrá en esta tierra; con espada y con hambre
serán consumidos esos profetas.
14:16 Y el pueblo a quien profetizan será echado en las calles
de Jerusalén por hambre y por espada, y no habrá quien los
entierre a ellos, a sus mujeres, a sus hijos y a sus hijas; y sobre ellos
derramaré su maldad.
14:17 Les dirás, pues, esta palabra: Derramen mis ojos lágrimas
noche y día, y no cesen; porque de gran quebrantamiento es quebrantada
la virgen hija de mi pueblo, de plaga muy dolorosa.
14:18 Si salgo al campo, he aquí muertos a espada; y si entro
en la ciudad, he aquí enfermos de hambre; porque tanto el profeta
como el sacerdote anduvieron vagando en la tierra, y no entendieron.
14:19 ¿Has desechado enteramente a Judá? ¿Ha aborrecido
tu alma a Sion? ¿Por qué nos hiciste herir sin que haya remedio?
Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de curación, y he aquí
turbación.
14:20 Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad
de nuestros padres; porque contra ti hemos pecado.
14:21 Por amor de tu nombre no nos deseches, ni deshonres tu glorioso
trono; acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros.
14:22 ¿Hay entre los ídolos de las naciones quien haga
llover? ¿y darán los cielos lluvias? ¿No eres tú,
Jehová, nuestro Dios? En ti, pues, esperamos, pues tú hiciste
todas estas cosas.
Capítulo 15
La implacable ira de Dios contra Judá
15:1 Me dijo Jehová: Si Moisés
y Samuel
se pusieran delante de mí, no estaría mi voluntad con este
pueblo; échalos de mi presencia, y salgan.
15:2 Y si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás:
Así ha dicho Jehová: El que a muerte, a muerte; el que a
espada, a espada; el que a hambre, a hambre; y el que a cautiverio, a cautiverio.
15:3 Y enviaré sobre ellos cuatro géneros de castigo,
dice Jehová: espada para matar, y perros para despedazar, y aves
del cielo y bestias de la tierra para devorar y destruir.
15:4 Y los entregaré para terror a todos los reinos de la tierra,
a causa de Manasés hijo de Ezequías, rey de Judá,
por lo que hizo en Jerusalén.
15:5 Porque ¿quién tendrá compasión de
ti, oh Jerusalén? ¿Quién se entristecerá por
tu causa, o quién vendrá a preguntar por tu paz?
15:6 Tú me dejaste, dice Jehová; te volviste atrás;
por tanto, yo extenderé sobre ti mi mano y te destruiré;
estoy cansado de arrepentirme.
15:7 Aunque los aventé con aventador hasta las puertas de la
tierra, y dejé sin hijos a mi pueblo y lo desbaraté, no se
volvieron de sus caminos.
15:8 Sus viudas se me multiplicaron más que la arena del mar;
traje contra ellos destruidor a mediodía sobre la madre y sobre
los hijos; hice que de repente cayesen terrores sobre la ciudad.
15:9 Languideció la que dio a luz siete; se llenó de
dolor su alma, su sol se puso siendo aún de día; fue avergonzada
y llena de confusión; y lo que de ella quede, lo entregaré
a la espada delante de sus enemigos, dice Jehová.
15:10 ¡Ay de mí, madre mía, que me engendraste
hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! Nunca he
dado ni tomado en préstamo, y todos me maldicen.
15:11 ¡Sea así, oh Jehová, si no te he rogado por
su bien, si no he suplicado ante ti en favor del enemigo en tiempo de aflicción
y en época de angustia!
15:12 ¿Puede alguno quebrar el hierro, el hierro del norte y
el bronce?
15:13 Tus riquezas y tus tesoros entregaré a la rapiña
sin ningún precio, por todos tus pecados, y en todo tu territorio.
15:14 Y te haré servir a tus enemigos en tierra que no conoces;
porque fuego se ha encendido en mi furor, y arderá sobre vosotros.
Jehová reanima a Jeremías
15:15 Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí,
y visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en
la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de ti sufro afrenta.
15:16 Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra
me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre
se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
15:17 No me senté en compañía de burladores, ni
me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque
me llenaste de indignación.
15:18 ¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada
no admitió curación? ¿Serás para mí
como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?
15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres,
yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares
lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos
a ti, y tú no te conviertas a ellos.
15:20 Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce,
y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy
contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.
15:21 Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré
de la mano de los fuertes.
Capítulo 16
Juicio de Jehová contra Judá
16:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16:2 No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas
en este lugar.
16:3 Porque así ha dicho Jehová acerca de los hijos y
de las hijas que nazcan en este lugar, de sus madres que los den a luz
y de los padres que los engendren en esta tierra:
16:4 De dolorosas enfermedades morirán; no serán plañidos
ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra;
con espada y con hambre serán consumidos, y sus cuerpos servirán
de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.
16:5 Porque así ha dicho Jehová: No entres en casa de
luto, ni vayas a lamentar, ni los consueles; porque yo he quitado mi paz
de este pueblo, dice Jehová, mi misericordia y mis piedades.
16:6 Morirán en esta tierra grandes y pequeños; no se
enterrarán, ni los plañirán, ni se rasgarán
ni se raerán los cabellos por ellos;
16:7 ni partirán pan por ellos en el luto para consolarlos de
sus muertos; ni les darán a beber vaso de consolaciones por su padre
o por su madre.
16:8 Asimismo no entres en casa de banquete, para sentarte con ellos
a comer o a beber.
16:9 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: He aquí que yo haré cesar en este lugar,
delante de vuestros ojos y en vuestros días, toda voz de gozo y
toda voz de alegría, y toda voz de esposo y toda voz de esposa.  
16:10 Y acontecerá que cuando anuncies a este pueblo todas estas
cosas, te dirán ellos: ¿Por qué anuncia Jehová
contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Qué maldad es
la nuestra, o qué pecado es el nuestro, que hemos cometido contra
Jehová nuestro Dios?
16:11 Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron,
dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron,
y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley;
16:12 y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque
he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación
de su malvado corazón, no oyéndome a mí.
16:13 Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra
que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y allá
serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os
mostraré clemencia.
16:14 No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová,
en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir
a los hijos de Israel de tierra de Egipto;
16:15 sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel
de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había
arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres.
16:16 He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová,
y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores,
y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas
de los peñascos.
16:17 Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales
no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.
16:18 Pero primero pagaré al doble su iniquidad y su pecado;
porque contaminaron mi tierra con los cadáveres de sus ídolos,
y de sus abominaciones llenaron mi heredad.
16:19 Oh Jehová, fortaleza mía y fuerza mía, y
refugio mío en el tiempo de la aflicción, a ti vendrán
naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira
poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho.
16:20 ¿Hará acaso el hombre dioses para sí? Mas
ellos no son dioses.
16:21 Por tanto, he aquí les enseñaré esta vez,
les haré conocer mi mano y mi poder, y sabrán que mi nombre
es Jehová.
Capítulo 17
El pecado escrito en el corazón de Judá
17:1 El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro
y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de su corazón,
y en los cuernos de sus altares,
17:2 mientras sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus imágenes
de Asera, que están junto a los árboles frondosos y en los
collados altos,
17:3 sobre las montañas y sobre el campo. Todos tus tesoros
entregaré al pillaje por el pecado de tus lugares altos en todo
tu territorio.
17:4 Y perderás la heredad que yo te di, y te haré servir
a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego habéis encendido
en mi furor, que para siempre arderá.
17:5 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que
confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón
se aparta de Jehová.
17:6 Será como la retama en el desierto, y no verá cuando
viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto,
en tierra despoblada y deshabitada.
17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y
cuya confianza es Jehová.
17:8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas,
que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá
cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año
de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
17:9 Engañoso es el corazón más que todas las
cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el
corazón,
para dar a cada uno según su camino,
según el fruto de sus obras.
17:11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente
amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y
en su postrimería será insensato.
17:12 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro
santuario.
17:13 ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te
dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán
escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas
vivas.
17:14 Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame,
y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.
17:15 He aquí que ellos me dicen: ¿Dónde está
la palabra de Jehová? ¡Que se cumpla ahora!
17:16 Mas yo no he ido en pos de ti para incitarte a su castigo, ni
deseé día de calamidad, tú lo sabes. Lo que de mi
boca ha salido, fue en tu presencia.
17:17 No me seas tú por espanto, pues mi refugio eres tú
en el día malo.
17:18 Avergüéncense los que me persiguen, y no me avergüence
yo; asómbrense ellos, y yo no me asombre; trae sobre ellos día
malo, y quebrántalos con doble quebrantamiento.
Observancia del día de reposo
17:19 Así me ha dicho Jehová: Ve y ponte a la puerta de
los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá,
y ponte en todas las puertas de Jerusalén,
17:20 y diles: Oíd la palabra de Jehová, reyes de Judá,
y todo Judá y todos los moradores de Jerusalén que entráis
por estas puertas.
17:21 Así ha dicho Jehová: Guardaos por vuestra vida
de llevar carga en el día de reposo, y de meterla por las puertas
de Jerusalén.
17:22 Ni saquéis carga de vuestras casas en el día de
reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día
de reposo, como mandé a vuestros padres.
17:23 Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino endurecieron
su cerviz para no oír, ni recibir corrección.
17:24 No obstante, si vosotros me obedeciereis, dice Jehová,
no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el día de reposo,
sino que santificareis el día de reposo, no haciendo en él
ningún trabajo,
17:25 entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en
caballos, los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono
de David, ellos y sus príncipes, los varones de Judá y los
moradores de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para
siempre.
17:26 Y vendrán de las ciudades de Judá, de los alrededores
de Jerusalén, de tierra de Benjamín, de la Sefela, de los
montes y del Neguev, trayendo holocausto y sacrificio, y ofrenda e incienso,
y trayendo sacrificio de alabanza a la casa de Jehová.
17:27 Pero si no me oyereis para santificar el día de reposo,
y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en
día de reposo, yo haré descender fuego en sus puertas, y
consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará.
Capítulo 18
La señal del alfarero y el barro
18:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
18:2 Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te
haré oír mis palabras.
18:3 Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él
trabajaba sobre la rueda.
18:4 Y la vasija de barro que él hacía se echó
a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según
le pareció mejor hacerla.
18:5 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18:6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero,
oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro
en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de
Israel.
18:7 En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos,
para arrancar, y derribar, y destruir.
18:8 Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual
hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado
hacerles,
18:9 y en un instante hablaré de la gente y del reino, para
edificar y para plantar.
18:10 Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz,
me arrepentiré del bien que había determinado hacerle.
18:11 Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los
moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová:
He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros
designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore
sus caminos y sus obras.
18:12 Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos
iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón.
18:13 Por tanto, así dijo Jehová: Preguntad ahora a las
naciones, quién ha oído cosa semejante. Gran fealdad ha hecho
la virgen de Israel.
18:14 ¿Faltará la nieve del Líbano de la piedra
del campo? ¿Faltarán las aguas frías que corren de
lejanas tierras?
18:15 Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo que es vanidad,
y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine
por sendas y no por camino transitado,
18:16 para poner su tierra en desolación, objeto de burla perpetua;
todo aquel que pasare por ella se asombrará, y meneará la
cabeza.
18:17 Como viento solano los esparciré delante del enemigo;
les mostraré las espaldas y no el rostro, en el día de su
perdición.
Conspiración del pueblo y oración de Jeremías
18:18 Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías; porque la
ley no faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra
al profeta. Venid e hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna
de sus palabras.
18:19 Oh Jehová, mira por mí, y oye la voz de los que
contienden conmigo.
18:20 ¿Se da mal por bien, para que hayan cavado hoyo a mi alma?
Acuérdate que me puse delante de ti para hablar bien por ellos,
para apartar de ellos tu ira.
18:21 Por tanto, entrega sus hijos a hambre, dispérsalos por
medio de la espada, y queden sus mujeres sin hijos, y viudas; y sus maridos
sean puestos a muerte, y sus jóvenes heridos a espada en la guerra.
18:22 Oigase clamor de sus casas, cuando traigas sobre ellos ejército
de repente; porque cavaron hoyo para prenderme, y a mis pies han escondido
lazos.
18:23 Pero tú, oh Jehová, conoces todo su consejo contra
mí para muerte; no perdones su maldad, ni borres su pecado de delante
de tu rostro; y tropiecen delante de ti; haz así con ellos en el
tiempo de tu enojo.
Capítulo 19
La señal de la vasija rota
19:1 Así dijo Jehová: Ve y compra una vasija de barro del
alfarero, y lleva contigo de los ancianos del pueblo, y de los ancianos
de los sacerdotes;
19:2 y saldrás al valle del hijo de Hinom, 
que está a la entrada de la puerta oriental, y proclamarás
allí las palabras que yo te hablaré.
19:3 Dirás, pues: Oíd palabra de Jehová, oh reyes
de Judá, y moradores de Jerusalén. Así dice Jehová
de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo mal
sobre este lugar, tal que a todo el que lo oyere, le retiñan los
oídos.
19:4 Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en él
incienso a dioses ajenos, los cuales no habían conocido ellos, ni
sus padres, ni los reyes de Judá; y llenaron este lugar de sangre
de inocentes.
19:5 Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus
hijos en holocaustos al mismo Baal;
cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento.
19:6 Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová,
que este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo
de Hinom, sino Valle de la Matanza.
19:7 Y desvaneceré el consejo de Judá y de Jerusalén
en este lugar, y les haré caer a espada delante de sus enemigos,
y en las manos de los que buscan sus vidas; y daré sus cuerpos para
comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.
19:8 Pondré a esta ciudad por espanto y burla; todo aquel que
pasare por ella se asombrará, y se burlará sobre toda su
destrucción.
19:9 Y les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus
hijas, y cada uno comerá la carne de su amigo, en el asedio y en
el apuro con que los estrecharán sus enemigos y los que buscan sus
vidas.
19:10 Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los varones
que van contigo,
19:11 y les dirás: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo y a esta
ciudad, como quien quiebra una vasija de barro, que no se puede restaurar
más; y en Tofet se enterrarán, porque no habrá otro
lugar para enterrar.
19:12 Así haré a este lugar, dice Jehová, y a
sus moradores, poniendo esta ciudad como Tofet.
19:13 Las casas de Jerusalén, y las casas de los reyes de Judá,
serán como el lugar de Tofet, inmundas, por todas las casas sobre
cuyos tejados ofrecieron incienso a todo el ejército del cielo,
y vertieron libaciones a dioses ajenos.
19:14 Y volvió Jeremías de Tofet, adonde le envió
Jehová a profetizar, y se paró en el atrio de la casa de
Jehová y dijo a todo el pueblo:
19:15 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios
de Israel: He aquí, yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus
villas todo el mal que hablé contra ella; porque han endurecido
su cerviz para no oír mis palabras.
Capítulo 20
Profecía contra Pasur
20:1 El sacerdote Pasur hijo de Imer, que presidía como príncipe
en la casa de Jehová, oyó a Jeremías que profetizaba
estas palabras.
20:2 Y azotó Pasur al profeta Jeremías, y lo puso en
el cepo que estaba en la puerta superior de Benjamín, la cual conducía
a la casa de Jehová.
20:3 Y el día siguiente Pasur sacó a Jeremías
del cepo. Le dijo entonces Jeremías: Jehová no ha llamado
tu nombre Pasur, sino Magor-misabib.
20:4 Porque así ha dicho Jehová: He aquí, haré
que seas un terror a ti mismo y a todos los que bien te quieren, y caerán
por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán; y a todo Judá
entregaré en manos del rey de Babilonia, y los llevará cautivos
a Babilonia, y los matará a espada.
20:5 Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo
su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros
de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán,
y los tomarán y los llevarán a Babilonia.
20:6 Y tú, Pasur, y todos los moradores de tu casa iréis
cautivos; entrarás en Babilonia, y allí morirás, y
allí serás enterrado tú, y todos los que bien te quieren,
a los cuales has profetizado con mentira.
Lamento de Jeremías
20:7 Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte
fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada
cual se burla de mí.
20:8 Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción;
porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada
día.
20:9 Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré
más en su nombre; no obstante, había en mi corazón
como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo,
y no pude.
20:10 Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas
partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría.
Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos
contra él, y tomaremos de él nuestra venganza.
20:11 Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante;
por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán;
serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán;
tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.
20:12 Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos,
que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos;
porque a ti he encomendado mi causa.
20:13 Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado
el alma del pobre de mano de los malignos.
20:14 Maldito el día en que nací;
el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito.
20:15 Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón
te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho.
20:16 Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová,
y no se arrepintió; oiga gritos de mañana, y voces a mediodía,
20:17 porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera
sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre.
20:18 ¿Para qué salí del vientre? ¿Para
ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?
Capítulo 21
Jerusalén será destruida
21:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, cuando el rey
Sedequías envió a él a Pasur hijo de Malquías
y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías, para que le dijesen:
21:2 Consulta ahora acerca de nosotros a Jehová, porque Nabucodonosor
rey de Babilonia hace guerra contra nosotros;
quizá Jehová hará con nosotros según todas
sus maravillas, y aquél se irá de sobre nosotros.
21:3 Y Jeremías les dijo: Diréis así a Sedequías:
21:4 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: He aquí
yo vuelvo atrás las armas de guerra que están en vuestras
manos, con que vosotros peleáis contra el rey de Babilonia; y a
los caldeos que están fuera de la muralla y os tienen sitiados,
yo los reuniré en medio de esta ciudad.
21:5 Pelearé contra vosotros con mano alzada y con brazo fuerte,
con furor y enojo e ira grande.
21:6 Y heriré a los moradores de esta ciudad, y los hombres
y las bestias morirán de pestilencia grande.
21:7 Después, dice Jehová, entregaré a Sedequías
rey de Judá, a sus criados, al pueblo y a los que queden de la pestilencia,
de la espada y del hambre en la ciudad, en mano de Nabucodonosor rey de
Babilonia, en mano de sus enemigos y de los que buscan sus vidas, y él
los herirá a filo de espada; no los perdonará, ni tendrá
compasión de ellos, ni tendrá de ellos misericordia.
21:8 Y a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová:
He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.
21:9 El que quedare en esta ciudad morirá a espada, de hambre
o de pestilencia; mas el que saliere y se pasare a los caldeos que os tienen
sitiados, vivirá, y su vida le será por despojo.
21:10 Porque mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no
para bien, dice Jehová; en mano del rey de Babilonia será
entregada, y la quemará a fuego.
21:11 Y a la casa del rey de Judá dirás: Oíd palabra
de Jehová:
21:12 Casa de David, así dijo Jehová: Haced de mañana
juicio, y librad al oprimido de mano del opresor, para que mi ira no salga
como fuego, y se encienda y no haya quien lo apague, por la maldad de vuestras
obras.
21:13 He aquí yo estoy contra ti, moradora del valle, y de la
piedra de la llanura, dice Jehová; los que decís: ¿Quién
subirá contra nosotros, y quién entrará en nuestras
moradas?
21:14 Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras obras, dice
Jehová, y haré encender fuego en su bosque, y consumirá
todo lo que está alrededor de él.
Capítulo 22
Profecías contra los reyes de Judá
22:1 Así dijo Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá,
y habla allí esta palabra,
22:2 y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que
estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus siervos,
y tu pueblo que entra por estas puertas.
22:3 Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y
librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni
robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derraméis
sangre inocente en este lugar.
22:4 Porque si efectivamente obedeciereis esta palabra, los reyes que
en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán montados en
carros y en caballos por las puertas de esta casa; ellos, y sus criados
y su pueblo.
22:5 Mas si no oyereis estas palabras, por mí mismo he jurado,
dice Jehová, que esta casa será desierta.
22:6 Porque así ha dicho Jehová acerca de la casa del
rey de Judá: Como Galaad eres tú para mí, y como la
cima del Líbano; sin embargo, te convertiré en soledad, y
como ciudades deshabitadas.
22:7 Prepararé contra ti destruidores, cada uno con sus armas,
y cortarán tus cedros escogidos y los echarán en el fuego.
22:8 Y muchas gentes pasarán junto a esta ciudad, y dirán
cada uno a su compañero: ¿Por qué hizo así
Jehová con esta gran ciudad?
22:9 Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de Jehová
su Dios, y adoraron dioses ajenos y les sirvieron.
22:10 No lloréis al muerto, ni de él os condoláis;
llorad amargamente por el que se va, porque no volverá jamás,
ni verá la tierra donde nació.
22:11 Porque así ha dicho Jehová acerca de Salum
hijo de Josías, rey de Judá, el cual reinó en lugar
de Josías su padre, y que salió de este lugar: No volverá
más aquí,
22:12 sino que morirá en el lugar adonde lo llevaron cautivo,
y no verá más esta tierra.
22:13 ¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin
equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole
el salario de su trabajo!
22:14 Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y salas
airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón.
22:15 ¿Reinarás, porque te rodeas de cedro? ¿No
comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces
le fue bien?
22:16 El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces
estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Jehová.
22:17 Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia,
y para derramar sangre inocente, y para opresión y para hacer agravio.
22:18 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim
hijo de Josías, rey de Judá: No lo llorarán, diciendo:
¡Ay, hermano mío! y ¡Ay, hermana! ni lo lamentarán,
diciendo: ¡Ay, señor! ¡Ay, su grandeza!
22:19 En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole
y echándole fuera de las puertas de Jerusalén.
22:20 Sube al Líbano y clama, y en Basán da tu voz, y
grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son destruidos.
22:21 Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: No oiré.
Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz.
22:22 A todos tus pastores pastoreará el viento, y tus enamorados
irán en cautiverio; entonces te avergonzarás y te confundirás
a causa de toda tu maldad.
22:23 Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los cedros.
¡Cómo gemirás cuando te vinieren dolores, dolor como
de mujer que está de parto!
22:24 Vivo yo, dice Jehová, que si Conías
hijo de Joacim rey de Judá fuera anillo en mi mano derecha, aun
de allí te arrancaría.
22:25 Te entregaré en mano de los que buscan tu vida, y en mano
de aquellos cuya vista temes; sí, en mano de Nabucodonosor rey de
Babilonia, y en mano de los caldeos.
22:26 Te haré llevar cautivo a ti y a tu madre que te dio a
luz, a tierra ajena en que no nacisteis; y allá moriréis.
22:27 Y a la tierra a la cual ellos con toda el alma anhelan volver,
allá no volverán.
22:28 ¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y
quebrada? ¿Es un trasto que nadie estima? ¿Por qué
fueron arrojados él y su generación, y echados a tierra que
no habían conocido?
22:29 ¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehová.
22:30 Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá
a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero
sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de
su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar
sobre Judá.
Capítulo 23
Regreso del remanente
23:1 ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de
mi rebaño! dice Jehová.
23:2 Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a
los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas,
y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que
yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.
23:3 Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas
las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas;
y crecerán y se multiplicarán.
23:4 Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no
temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas,
dice Jehová.
23:5 He aquí que vienen días, dice Jehová, en
que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey,
el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.
23:6 En sus días será salvo Judá, e Israel habitará
confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán:
Jehová, justicia nuestra.
23:7 Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová,
en que no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a
los hijos de Israel de la tierra de Egipto,
23:8 sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia
de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde
yo los había echado; y habitarán en su tierra.
Denunciación de los falsos profetas
23:9 A causa de los profetas mi corazón está quebrantado
dentro de mí, todos mis huesos tiemblan; estoy como un ebrio, y
como hombre a quien dominó el vino, delante de Jehová, y
delante de sus santas palabras.
23:10 Porque la tierra está llena de adúlteros; a causa
de la maldición la tierra está desierta; los pastizales del
desierto se secaron; la carrera de ellos fue mala, y su valentía
no es recta.
23:11 Porque tanto el profeta como el sacerdote son impíos;
aun en mi casa hallé su maldad, dice Jehová.
23:12 Por tanto, su camino será como resbaladeros en oscuridad;
serán empujados, y caerán en él; porque yo traeré
mal sobre ellos en el año de su castigo, dice Jehová.
23:13 En los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en
nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo de Israel.
23:14 Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían
adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los
malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos
como Sodoma,
y sus moradores como Gomorra.
23:15 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos
contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjos,
y les haré beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén
salió la hipocresía sobre toda la tierra.
23:16 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No
escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan
con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón,
no de la boca de Jehová.
23:17 Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo:
Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación
de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros.
23:18 Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová,
y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su
palabra, y la oyó?
23:19 He aquí que la tempestad de Jehová saldrá
con furor; y la tempestad que está preparada caerá sobre
la cabeza de los malos.
23:20 No se apartará el furor de Jehová hasta que lo
haya hecho, y hasta que haya cumplido los pensamientos de su corazón;
en los postreros días lo entenderéis cumplidamente.
23:21 No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían;
yo no les hablé, mas ellos profetizaban.
23:22 Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho
oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de
su mal camino, y de la maldad de sus obras.
23:23 ¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y
no Dios desde muy lejos?
23:24 ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos
que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la
tierra?
23:25 Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando
mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé.
23:26 ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón
de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño
de su corazón?
23:27 ¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide
de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero,
al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal?
23:28 El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño;
y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué
tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová.
23:29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como
martillo que quebranta la piedra?
23:30 Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas, dice
Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano.
23:31 Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas
que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho.
23:32 He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los
que profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a
mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié
ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice
Jehová.
23:33 Y cuando te preguntare este pueblo, o el profeta, o el sacerdote,
diciendo: ¿Cuál es la profecía de Jehová? les
dirás: Esta es la profecía: Os dejaré, ha dicho Jehová.
23:34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que dijere: Profecía
de Jehová, yo enviaré castigo sobre tal hombre y sobre su
casa.
23:35 Así diréis cada cual a su compañero, y cada
cual a su hermano: ¿Qué ha respondido Jehová, y qué
habló Jehová?
23:36 Y nunca más os vendrá a la memoria decir: Profecía
de Jehová; porque la palabra de cada uno le será por profecía;
pues pervertisteis las palabras del Dios viviente, de Jehová de
los ejércitos, Dios nuestro.
23:37 Así dirás al profeta: ¿Qué te respondió
Jehová, y qué habló Jehová?
23:38 Mas si dijereis: Profecía de Jehová; por eso Jehová
dice así: Porque dijisteis esta palabra, Profecía de Jehová,
habiendo yo enviado a deciros: No digáis: Profecía de Jehová,
23:39 por tanto, he aquí que yo os echaré en olvido,
y arrancaré de mi presencia a vosotros y a la ciudad que di a vosotros
y a vuestros padres;
23:40 y pondré sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna confusión
que nunca borrará el olvido.
Capítulo 24
La señal de los higos buenos y malos
24:1 Después de haber transportado Nabucodonosor rey de Babilonia
a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, a los príncipes
de Judá y los artesanos y herreros de Jerusalén, y haberlos
llevado a Babilonia, me mostró Jehová dos cestas de higos
puestas delante del templo de Jehová.
24:2 Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra
cesta tenía higos muy malos, que de malos no se podían comer.
24:3 Y me dijo Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías?
Y dije: Higos; higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos
no se pueden comer.
24:4 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24:5 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos
higos buenos, así miraré a los transportados de Judá,
a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para
bien.
24:6 Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré
a esta tierra, y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré
y no los arrancaré.
24:7 Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy
Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos
por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.
24:8 Y como los higos malos, que de malos no se pueden comer, así
ha dicho Jehová, pondré a Sedequías rey de Judá,
a sus príncipes y al resto de Jerusalén que quedó
en esta tierra, y a los que moran en la tierra de Egipto.
24:9 Y los daré por escarnio y por mal a todos los reinos de
la tierra; por infamia, por ejemplo, por refrán y por maldición
a todos los lugares adonde yo los arroje.
24:10 Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta
que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres.
Capítulo 25
Setenta años de desolación
25:1 Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá
en el año cuarto de Joacim 
hijo de Josías, rey de Judá, el cual era el año primero
de Nabucodonosor rey de Babilonia;
25:2 la cual habló el profeta Jeremías a todo el pueblo
de Judá y a todos los moradores de Jerusalén, diciendo:
25:3 Desde el año trece de Josías hijo de Amón,
rey de Judá, hasta este día, que son vientitrés años,
ha venido a mí palabra de Jehová, y he hablado desde temprano
y sin cesar; pero no oísteis.
25:4 Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos los
profetas, enviándoles desde temprano y sin cesar; pero no oísteis,
ni inclinasteis vuestro oído para escuchar
25:5 cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de
la maldad de vuestras obras, y moraréis en la tierra que os dio
Jehová a vosotros y a vuestros padres para siempre;
25:6 y no vayáis en pos de dioses ajenos, sirviéndoles
y adorándoles, ni me provoquéis a ira con la obra de vuestras
manos; y no os haré mal.
25:7 Pero no me habéis oído, dice Jehová, para
provocarme a ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro.
25:8 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos:
Por cuanto no habéis oído mis palabras,
25:9 he aquí enviaré y tomaré a todas las tribus
del norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo,
y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores, y contra
todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y los pondré
por escarnio y por burla y en desolación perpetua.
25:10 Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y
la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de desposada,
ruido de molino y luz de lámpara.
25:11 Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y
servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. 
25:12 Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré
al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová,
y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para
siempre.
25:13 Y traeré sobre aquella tierra todas mis palabras que he
hablado contra ella, con todo lo que está escrito en este libro,
profetizado por Jeremías contra todas las naciones.
25:14 Porque también ellas serán sojuzgadas por muchas
naciones y grandes reyes; y yo les pagaré conforme a sus hechos,
y conforme a la obra de sus manos.
La copa de ira para las naciones
25:15 Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de
mi mano la copa del vino de este furor, y da a beber de él a todas
las naciones a las cuales yo te envío.
25:16 Y beberán, y temblarán y enloquecerán, a
causa de la espada que yo envío entre ellas.
25:17 Y tomé la copa de la mano de Jehová, y di de beber
a todas las naciones, a las cuales me envió Jehová:
25:18 a Jerusalén, a las ciudades de Judá y a sus reyes,
y a sus príncipes, para ponerlos en ruinas, en escarnio y en burla
y en maldición, como hasta hoy;
25:19 a Faraón rey de Egipto, a sus siervos, a sus príncipes
y a todo su pueblo;
25:20 y a toda la mezcla de naciones, a todos los reyes de tierra de
Uz, y a todos los reyes de la tierra de Filistea, a Ascalón, a Gaza,
a Ecrón y al remanente de Asdod;
25:21 a Edom, a Moab y a los hijos de Amón;
25:22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón,
a los reyes de las costas que están de ese lado del mar;
25:23 a Dedán, a Tema y a Buz, y a todos los que se rapan las
sienes;
25:24 a todos los reyes de Arabia, a todos los reyes de pueblos mezclados
que habitan en el desierto;
25:25 a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam, a todos
los reyes de Media;
25:26 a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los
unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre
la faz de la tierra; y el rey de Babilonia beberá después
de ellos.
25:27 Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová de
los ejércitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y
caed, y no os levantéis, a causa de la espada que yo envío
entre vosotros.
25:28 Y si no quieren tomar la copa de tu mano para beber, les dirás
tú: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tenéis
que beber.
25:29 Porque he aquí que a la ciudad en la cual es invocado
mi nombre yo comienzo a hacer mal; ¿y vosotros seréis absueltos?
No seréis absueltos; porque espada traigo sobre todos los moradores
de la tierra, dice Jehová de los ejércitos.
25:30 Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas
palabras y les dirás: Jehová rugirá desde lo alto,
y desde su morada santa dará su voz; rugirá fuertemente contra
su morada; canción de lagareros cantará contra todos los
moradores de la tierra.
25:31 Llegará el estruendo hasta el fin de la tierra, porque
Jehová tiene juicio contra las naciones; él es el Juez de
toda carne; entregará los impíos a espada, dice Jehová.
25:32 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He
aquí que el mal irá de nación en nación, y
grande tempestad se levantará de los fines de la tierra.
25:33 Y yacerán los muertos de Jehová en aquel día
desde un extremo de la tierra hasta el otro; no se endecharán ni
se recogerán ni serán enterrados; como estiércol quedarán
sobre la faz de la tierra.
25:34 Aullad, pastores, y clamad; revolcaos en el polvo, mayorales
del rebaño; porque cumplidos son vuestros días para que seáis
degollados y esparcidos, y caeréis como vaso precioso.
25:35 Y se acabará la huida de los pastores, y el escape de
los mayorales del rebaño.
25:36 ¡Voz de la gritería de los pastores, y aullido de
los mayorales del rebaño! porque Jehová asoló sus
pastos.
25:37 Y los pastos delicados serán destruidos por el ardor de
la ira de Jehová.
25:38 Dejó cual leoncillo su guarida; pues asolada fue la tierra
de ellos por la ira del opresor, y por el furor de su saña.
Capítulo 26
Jeremías es amenazado de muerte
26:1 En el principio del reinado de Joacim
hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de Jehová,
diciendo:
26:2 Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa
de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen
para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé
hablarles; no retengas palabra.
26:3 Quizá oigan, y se vuelvan cada uno de su mal camino, y
me arrepentiré yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus
obras.
26:4 Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová: Si
no me oyereis para andar en mi ley, la cual puse ante vosotros,
26:5 para atender a las palabras de mis siervos los profetas, que yo
os envío desde temprano y sin cesar, a los cuales no habéis
oído,
26:6 yo pondré esta casa como Silo, 
y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones
de la tierra.
26:7 Y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías
hablar estas palabras en la casa de Jehová.
26:8 Y cuando terminó de hablar Jeremías todo lo que
Jehová le había mandado que hablase a todo el pueblo, los
sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De
cierto morirás.
26:9 ¿Por qué has profetizado en nombre de Jehová,
diciendo: Esta casa será como Silo, y esta ciudad será asolada
hasta no quedar morador? Y todo el pueblo se juntó contra Jeremías
en la casa de Jehová.
26:10 Y los príncipes de Judá oyeron estas cosas, y subieron
de la casa del rey a la casa de Jehová, y se sentaron en la entrada
de la puerta nueva de la casa de Jehová.
26:11 Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas a los príncipes
y a todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre;
porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis
oído con vuestros oídos.
26:12 Y habló Jeremías a todos los príncipes y
a todo el pueblo, diciendo: Jehová me envió a profetizar
contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis
oído.
26:13 Mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y oíd
la voz de Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá Jehová
del mal que ha hablado contra vosotros.
26:14 En lo que a mí toca, he aquí estoy en vuestras
manos; haced de mí como mejor y más recto os parezca.
26:15 Mas sabed de cierto que si me matáis, sangre inocente
echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad y sobre sus moradores;
porque en verdad Jehová me envió a vosotros para que dijese
todas estas palabras en vuestros oídos.
26:16 Y dijeron los príncipes y todo el pueblo a los sacerdotes
y profetas: No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre
de Jehová nuestro Dios nos ha hablado.
26:17 Entonces se levantaron algunos de los ancianos de la tierra y
hablaron a toda la reunión del pueblo, diciendo:
26:18 Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías
rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo:
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será
arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas,
y el monte de la casa como cumbres de bosque.
26:19 ¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y
todo Judá? ¿No temió a Jehová, y oró
en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del
mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos, pues, nosotros
tan gran mal contra nuestras almas?
26:20 Hubo también un hombre que profetizaba en nombre de Jehová,
Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, el cual profetizó
contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme a todas las palabras
de Jeremías;
26:21 y oyeron sus palabras el rey Joacim y todos sus grandes, y todos
sus príncipes, y el rey procuró matarle; entendiendo lo cual
Urías, tuvo temor, y huyó a Egipto.
26:22 Y el rey Joacim envió hombres a Egipto, a Elnatán
hijo de Acbor y otros hombres con él, a Egipto;
26:23 los cuales sacaron a Urías de Egipto y lo trajeron al
rey Joacim, el cual lo mató a espada, y echó su cuerpo en
los sepulcros del vulgo.
26:24 Pero la mano de Ahicam hijo de Safán estaba a favor de
Jeremías, para que no lo entregasen en las manos del pueblo para
matarlo.
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