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Capítulo 51
Palabras de consuelo para Sion
51:1 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis
a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco
de la cantera de donde fuisteis arrancados.
51:2 Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque
cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo
multipliqué.
51:3 Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará
todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y
su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría
y gozo, alabanza y voces de canto.
51:4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme,
nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi
justicia para luz de los pueblos.
51:5 Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación,
y mis brazos juzgarán a los pueblos; a mí me esperan los
de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza.
51:6 Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque
los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá
como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores;
pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.
51:7 Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo
corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre,
ni desmayéis por sus ultrajes.
51:8 Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana
los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente,
y mi salvación por siglos de siglos.
51:9 Despiértate, despiértate, vístete de poder,
oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo,
en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a
Rahab, y el que hirió al dragón?
51:10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas
del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del
mar para que pasaran los redimidos?
51:11 Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán
a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán
gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.
51:12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú
para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre,
que es como heno?
51:13 Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió
los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente
del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero
en dónde está el furor del que aflige?
51:14 El preso agobiado será libertado pronto; no morirá
en la mazmorra, ni le faltará su pan.
51:15 Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas,
soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
51:16 Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano
te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra,
y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.
51:17 Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén,
que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira;
porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos.
51:18 De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe;
ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que crió.
51:19 Estas dos cosas te han acontecido: asolamiento y quebrantamiento,
hambre y espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién
te consolará?
51:20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas
de todos los caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación
de Jehová, de la ira del Dios tuyo.
51:21 Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino:
51:22 Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el
cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz
de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más
lo beberás.
51:23 Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron
a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de ti. Y tú
pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran.
Capítulo 52
Dios librará del cautiverio a Sion
52:1 Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete
tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa;
porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo.
52:2 Sacúdete del polvo; levántate y siéntate,
Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.
52:3 Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos;
por tanto, sin dinero seréis rescatados.
52:4 Porque así dijo Jehová el Señor: Mi pueblo
descendió a Egipto en tiempo pasado, para morar allá, y el
asirio lo cautivó sin razón.
52:5 Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová,
ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se enseñorean,
lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre
todo el día.
52:6 Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en
aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré
presente.
52:7 ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del
que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, 
del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que
dice a Sion: ¡Tu Dios reina!
52:8 ¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente
darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que
Jehová vuelve a traer a Sion.
52:9 Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén;
porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.
52:10 Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de
todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación
del Dios nuestro.
52:11 Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa
inmunda;
salid de en medio de ella; purificaos los que lleváislos utensilios
de Jehová.
52:12 Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo;
porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará
el Dios de Israel.
Sufrimientos del Siervo de Jehová
52:13 He aquí que mi siervo será prosperado, será
engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.
52:14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado
de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos
de los hombres,
52:15 así asombrará él a muchas naciones; los
reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que
nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían
oído.
Capítulo 53
53:1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio?
¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?
53:2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz
de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos,
mas sin atractivo para que le deseemos.
53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores,
experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro,
fue menospreciado, y no lo estimamos.
53:4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió
nuestros dolores;
y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros
pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga
fuimos nosotros curados.
53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó
en él el pecado de todos nosotros.
53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como
cordero fue llevado al matadero;
y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió
su boca.
53:8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación,
¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra
de los vivientes,
y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos
fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su
boca.
53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole
a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,
verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad
de Jehová será en su mano prosperada.
53:11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará
satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos,
y llevará las iniquidades de ellos.
53:12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los
fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta
la muerte, y fue contado con los pecadores,
habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.
Capítulo 54
El amor eterno de Jehová hacia Israel
54:1 Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta
canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto;
porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada,
ha dicho Jehová.
54:2 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones
sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.
54:3 Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda;
y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades
asoladas.
54:4 No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences,
porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza
de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más
memoria.
54:5 Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos
es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra
será llamado.
54:6 Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te
llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada,
dijo el Dios tuyo.
54:7 Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré
con grandes misericordias.
54:8 Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento;
pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo
Jehová tu Redentor.
54:9 Porque esto me será como en los días de Noé,
cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían
sobre la tierra;
así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré.
54:10 Porque los montes se moverán, y los collados temblarán,
pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz
se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de
ti.
54:11 Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí
que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te
fundaré.
54:12 Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas
de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas.
54:13 Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová;
y se multiplicará la paz de tus hijos.
54:14 Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión,
porque no temerás, y de temor, porque no se acercará a ti.
54:15 Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí;
el que contra ti conspirare, delante de ti caerá.
54:16 He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en
el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor
para destruir.
54:17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás
toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de
los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá,
dijo Jehová.
Capítulo 55
Misericordia gratuita para todos
55:1 A todos los sedientos: Venid a las aguas;
y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin
dinero y sin precio, vino y leche.
55:2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es
pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y
comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
55:3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd,
y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno,
las misericordias firmes a David.
55:4 He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe
y por maestro a las naciones.
55:5 He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes
que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu
Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.
55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en
tanto que está cercano.
55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos,
y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia,
y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
55:8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros
caminos mis caminos, dijo Jehová.
55:9 Como son más altos los cielos que la tierra, así
son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos
más que vuestros pensamientos.
55:10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no
vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir,
y da semilla al que siembra, y pan al que come,
55:11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá
a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será
prosperada en aquello para que la envié.
55:12 Porque con alegría saldréis, y con paz seréis
vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante
de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas
de aplauso.
55:13 En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar
de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová
por nombre, por señal eterna que nunca será raída.
Capítulo 56
Recompensa de los que guardan el pacto de Dios
56:1 Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia;
porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia
para manifestarse.
56:2 Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que
lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que
guarda su mano de hacer todo mal.
56:3 Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me
apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco:
He aquí yo soy árbol seco.
56:4 Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden
mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto,
56:5 yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre
mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca
perecerá.
56:6 Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para
servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a
todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen
mi pacto,
56:7 yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé
en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán
aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración
para todos los pueblos.  
56:8 Dice Jehová el Señor, el que reúne a los
dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.
56:9 Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid
a devorar.
56:10 Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos
perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.
56:11 Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos
no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca
su propio provecho, cada uno por su lado.
56:12 Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y
será el día de mañana como este, o mucho más
excelente.
Capítulo 57
Condenación de la idolatría de Israel
57:1 Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren,
y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado
el justo.
57:2 Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos
los que andan delante de Dios.
57:3 Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación
del adúltero y de la fornicaria.
57:4 ¿De quién os habéis burlado? ¿Contra
quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No
sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa,
57:5 que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo
árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles,
debajo de los peñascos?
57:6 En las piedras lisas del valle está tu parte; ellas, ellas
son tu suerte; y a ellas derramaste libación, y ofreciste presente.
¿No habré de castigar estas cosas?
57:7 Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama; allí también
subiste a hacer sacrificio.
57:8 Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo; porque a otro,
y no a mí, te descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama, e hiciste
con ellos pacto; amaste su cama dondequiera que la veías.
57:9 Y fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus perfumes,
y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del
Seol.
57:10 En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No
hay remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te desalentaste.
57:11 ¿Y de quién te asustaste y temiste, que has faltado
a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento?
¿No he guardado silencio desde tiempos antiguos, y nunca me has
temido?
57:12 Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.
57:13 Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos
ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el
que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá
mi santo monte.
57:14 Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los
tropiezos del camino de mi pueblo.
57:15 Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad,
y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con
el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu
de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
57:16 Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me
enojaré; pues decaería ante mí el espíritu,
y las almas que yo he creado.
57:17 Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí,
escondí mi rostro y me indigné; y él siguió
rebelde por el camino de su corazón.
57:18 He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé,
y le daré consuelo a él y a sus enlutados;
57:19 produciré fruto de labios: Paz, paz al que está
lejos y al cercano,
dijo Jehová; y lo sanaré.
57:20 Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede
estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
57:21 No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.
Capítulo 58
El verdadero ayuno
58:1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta,
y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
58:2 Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como
gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su
Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.
58:3 ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos
nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día
de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís
a todos vuestros trabajadores.
58:4 He aquí que para contiendas y debates ayunáis y
para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy,
para que vuestra voz sea oída en lo alto.
58:5 ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día
aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama
de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día
agradable a Jehová?
58:6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar
las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar
ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
58:7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres
errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no
te escondas de tu hermano?
58:8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación
se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y
la gloria de Jehová será tu retaguardia.
58:9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás,
y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti
el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;
58:10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida,
en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como
el mediodía.
58:11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías
saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás
como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.
58:12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos
de generación y generación levantarás, y serás
llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.
La observancia del día de reposo
58:13 Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad
en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová;
y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad,
ni hablando tus propias palabras,
58:14 entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré
subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad
de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.
Capítulo 59
Confesión del pecado de Israel
59:1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para
salvar, ni se ha agravado su oído para oír;
59:2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros
y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro
para no oír.
59:3 Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros
dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra
lengua.
59:4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad;
confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan
a luz iniquidad.
59:5 Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas;
el que comiere de sus huevos, morirá; y si los apretaren, saldrán
víboras.
59:6 Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán
cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está
en sus manos.
59:7 Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente;
sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento
hay en sus caminos.
59:8 No conocieron camino de paz,
ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que
por ellas fuere, no conocerá paz.
59:9 Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó
la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y
andamos en oscuridad.
59:10 Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos;
tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros
como muertos.
59:11 Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente
como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó
de nosotros.
59:12 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti,
y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros
están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:
59:13 el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de
en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir
y proferir de corazón palabras de mentira.
59:14 Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque
la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir.
59:15 Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue
puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a
sus ojos, porque pereció el derecho.
59:16 Y vio que no había hombre, y se maravilló que no
hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó
su misma justicia.
59:17 Pues de justicia se vistió como de una coraza,
con yelmo de salvación en su cabeza;
tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo
como de manto,
59:18 como para vindicación, como para retribuir con ira a sus
enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de
la costa.
59:19 Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová,
y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo
como río, mas el Espíritu de Jehová levantará
bandera contra él.
59:20 Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren
de la iniquidad en Jacob,
dice Jehová.
59:21 Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El
Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que
puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos,
ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora
y para siempre.
Capítulo 60
La futura gloria de Sion
60:1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria
de Jehová ha nacido sobre ti.
60:2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra,
y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová,
y sobre ti será vista su gloria.
60:3 Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor
de tu nacimiento.
60:4 Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado,
vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán
llevadas en brazos.
60:5 Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará
y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud
del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti.
60:6 Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián
y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e
incienso, y publicarán alabanzas de Jehová.
60:7 Todo el ganado de Cedar será juntado para ti; carneros
de Nebaiot te serán servidos; serán ofrecidos con agrado
sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria.
60:8 ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes,
y como palomas a sus ventanas?
60:9 Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y las
naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata
y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel,
que te ha glorificado.
60:10 Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán;
porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré
de ti misericordia.
60:11 Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán
de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas
de las naciones,
y conducidos a ti sus reyes.
60:12 Porque la nación o el reino que no te sirviere perecerá,
y del todo será asolado.
60:13 La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos
y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré
el lugar de mis pies.
60:14 Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron,
y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían,
y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.
60:15 En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba
por ti, haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.
60:16 Y mamarás la leche de las naciones, el pecho de los reyes
mamarás; y conocerás que yo Jehová soy el Salvador
tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
60:17 En vez de bronce traeré oro, y por hierro plata, y por
madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y pondré paz por tu
tributo, y justicia por tus opresores.
60:18 Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción
ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarás
Salvación, y a tus puertas Alabanza.
60:19 El sol nunca más te servirá de luz para el día,
ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová
te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria.
60:20 No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu
luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días
de tu luto serán acabados.
60:21 Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán
la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.
60:22 El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo
fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido
pronto.
Capítulo 61
Buenas nuevas de salvación para Sion
61:1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre
mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar
buenas nuevas a los abatidos,
a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los
cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
61:2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová,
y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;
61:3 a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria
en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría
en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles
de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.
61:4 Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los
asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los
escombros de muchas generaciones.
61:5 Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños
serán vuestros labradores y vuestros viñadores.
61:6 Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová,
ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas
de las naciones, y con su gloria seréis sublimes.
61:7 En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra,
os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán
doble honra, y tendrán perpetuo gozo.
61:8 Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del
latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra,
y haré con ellos pacto perpetuo.
61:9 Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones,
y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán
que son linaje bendito de Jehová.
61:10 En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se
alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación,
me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y
como a novia adornada con sus joyas.
61:11 Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace
brotar su semilla, así Jehová el Señor hará
brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.
Capítulo 62
62:1 Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén
no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su
salvación se encienda como una antorcha.
62:2 Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes
tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová
nombrará.
62:3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y
diadema de reino en la mano del Dios tuyo.
62:4 Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra
se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá,
y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti,
y tu tierra será desposada.
62:5 Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán
contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así
se gozará contigo el Dios tuyo.
62:6 Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo
el día y toda la noche no callarán jamás. Los que
os acordáis de Jehová, no reposéis,
62:7 ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y
la ponga por alabanza en la tierra.
62:8 Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso
brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos,
ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo;
62:9 sino que los que lo cosechan lo comerán, y alabarán
a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios
de mi santuario.
62:10 Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad,
allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos.
62:11 He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último
de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador;
he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.
62:12 Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová;
y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada.
Capítulo 63
El día de la venganza de Jehová
63:1 ¿Quién es éste que viene de Edom,     
de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido,
que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande
para salvar.
63:2 ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del
que ha pisado en lagar?
63:3 He pisado yo solo el lagar,
y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira,
y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos,
y manché todas mis ropas.
63:4 Porque el día de la venganza está en mi corazón,
y el año de mis redimidos ha llegado.
63:5 Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé
que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo
mi ira.
63:6 Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué
en mi furor, y derramé en tierra su sangre.
Bondad de Jehová hacia Israel
63:7 De las misericordias de Jehová haré memoria, de las
alabanzas de Jehová, conforme a todo lo que Jehová nos ha
dado, y de la grandeza de sus beneficios hacia la casa de Israel, que les
ha hecho según sus misericordias, y según la multitud de
sus piedades.
63:8 Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten;
y fue su Salvador.
63:9 En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel
de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió,
y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.
63:10 Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu;
por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó
contra ellos.
63:11 Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés
y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo
subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el
que puso en medio de él su santo espíritu,
63:12 el que los guió por la diestra de Moisés con el
brazo de su gloria; el que dividió las aguas delante de ellos,
haciéndose así nombre perpetuo,
63:13 el que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto,
sin que tropezaran?
63:14 El Espíritu de Jehová los pastoreó, como
a una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo,
para hacerte nombre glorioso.
Plegaria pidiendo misericordia y ayuda
63:15 Mira desde el cielo, y contempla desde tu santa y gloriosa morada.
¿Dónde está tu celo, y tu poder, la conmoción
de tus entrañas y tus piedades para conmigo? ¿Se han estrechado?
63:16 Pero tú eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora,
e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, eres nuestro padre;
nuestro Redentor perpetuo es tu nombre.
63:17 ¿Por qué, oh Jehová, nos has hecho errar
de tus caminos, y endureciste nuestro corazón a tu temor? Vuélvete
por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad.
63:18 Por poco tiempo lo poseyó tu santo pueblo; nuestros enemigos
han hollado tu santuario.
63:19 Hemos venido a ser como aquellos de quienes nunca te enseñoreaste,
sobre los cuales nunca fue llamado tu nombre.
Capítulo 64
64:1 ¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia
se escurriesen los montes,
64:2 como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las
aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones
temblasen a tu presencia!
64:3 Cuando, haciendo cosas terribles cuales nunca esperábamos,
descendiste, fluyeron los montes delante de ti.
64:4 Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto
a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.
64:5 Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia,
de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú
te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo
tiempo; ¿podremos acaso ser salvos?
64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias
como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja,
y nuestras maldades nos llevaron como viento.
64:7 Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse
en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar
en poder de nuestras maldades.
64:8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros
barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos
somos todos nosotros.
64:9 No te enojes sobremanera, Jehová, ni tengas perpetua memoria
de la iniquidad; he aquí, mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.
64:10 Tus santas ciudades están desiertas, Sion es un desierto,
Jerusalén una soledad.
64:11 La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual
te alabaron nuestros padres, fue consumida al fuego; y todas nuestras cosas
preciosas han sido destruidas.
64:12 ¿Te estarás quieto, oh Jehová, sobre estas
cosas? ¿Callarás, y nos afligirás sobremanera?
Capítulo 65
Castigo de los rebeldes
65:1 Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado
por los que no me buscaban.
Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí.
65:2 Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde,
el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos;
65:3 pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando
en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos;
65:4 que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan
la noche; que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;
65:5 que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque
soy más santo que tú; éstos son humo en mi furor,
fuego que arde todo el día.
65:6 He aquí que escrito está delante de mí; no
callaré, sino que recompensaré, y daré el pago en
su seno
65:7 por vuestras iniquidades, dice Jehová, y por las iniquidades
de vuestros padres juntamente, los cuales quemaron incienso sobre los montes,
y sobre los collados me afrentaron; por tanto, yo les mediré su
obra antigua en su seno.
65:8 Así ha dicho Jehová: Como si alguno hallase mosto
en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, porque bendición hay
en él; así haré yo por mis siervos, que no lo destruiré
todo.
65:9 Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero
de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y
mis siervos habitarán allí.
65:10 Y será Sarón para habitación de ovejas,
y el valle de Acor para
majada de vacas, para mi pueblo que me buscó.
65:11 Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis
mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis
libaciones para el Destino;
65:12 yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros
os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis;
hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de
mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada.
65:13 Por tanto, así dijo Jehová el Señor: He
aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis
hambre; he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis
sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis
avergonzados;
65:14 he aquí que mis siervos cantarán por júbilo
del corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón,
y por el quebrantamiento de espíritu aullaréis.
65:15 Y dejaréis vuestro nombre por maldición a mis escogidos,
y Jehová el Señor te matará, y a sus siervos llamará
por otro nombre.
65:16 El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá;
y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque
las angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas
de mis ojos.
Cielos nuevos y tierra nueva
65:17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva
tierra; 
y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al
pensamiento.
65:18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en
las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén
alegría, y a su pueblo gozo.
65:19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré
con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro,
ni voz de clamor.
65:20 No habrá más allí niño que muera
de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el
niño morirá de cien años, y el pecador de cien años
será maldito.
65:21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán
viñas, y comerán el fruto de ellas.
65:22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán
para que otro coma; porque según los días de los árboles
serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán
la obra de sus manos.
65:23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición;
porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes
con ellos.
65:24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún
hablan, yo habré oído.
65:25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león
comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de
la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo
monte, dijo Jehová.
Capítulo 66
Los juicios de Jehová y la futura prosperidad
de Sion
66:1 Jehová dijo así: El cielo es mi trono,
y la tierra estrado de mis pies;
¿dónde está la casa que me habréis de edificar,
y dónde el lugar de mi reposo?
66:2 Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas
fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde
de espíritu, y que tiembla a mi palabra.
66:3 El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica
oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese
sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo.
Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones,
66:4 también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré
sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió;
hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos,
y escogieron lo que me desagrada.
66:5 Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis
a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por
causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él
se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos.
66:6 Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová
que da el pago a sus enemigos.
66:7 Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen
dolores, dio a luz hijo.
66:8 ¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién
vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá
una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio
a luz sus hijos.
66:9 Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová.
Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios.
66:10 Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que
la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis
por ella;
66:11 para que maméis y os saciéis de los pechos de sus
consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis con el resplandor
de su gloria.
66:12 Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo
sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente
que se desborda; y mamaréis, y en los brazos seréis traídos,
y sobre las rodillas seréis mimados.
66:13 Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré
yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.
66:14 Y veréis, y se alegrará vuestro corazón,
y vuestros huesos reverdecerán como la hierba; y la mano de Jehová
para con sus siervos será conocida, y se enojará contra sus
enemigos.
66:15 Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego,
y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión
con llama de fuego.
66:16 Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada
a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados.
66:17 Los que se santifican y los que se purifican en los huertos,
unos tras otros, los que comen carne de cerdo y abominación y ratón,
juntamente serán talados, dice Jehová.
66:18 Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendrá
para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán
mi gloria.
66:19 Y pondré entre ellos señal, y enviaré de
los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan
arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí,
ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones.
66:20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las
naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas,
en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová,
al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios
a la casa de Jehová.
66:21 Y tomaré también de ellos para sacerdotes y levitas,
dice Jehová.
66:22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra 
que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová,
así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.
66:23 Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo,
vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.
66:24 Y saldrán, y verán los cadáveres de los
hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá,
ni su fuego se apagará,
y serán abominables a todo hombre.
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