No huyas de lo que todavía no sabes hacer
Siempre que se nos presenta una actividad, una tarea, un proyecto, un plan, un deseo o un desafío que parece más grande que nosotros, podemos pensar: “Eso no es para mí”. Entonces lo dejamos, lo esquivamos, lo evitamos y, algunas veces, ni siquiera lo analizamos.
El problema es que este comportamiento puede convertirse poco a poco en una costumbre. Y una costumbre de evitar desafíos puede terminar siendo el punto donde perdemos oportunidades que quizá Dios había permitido delante de nosotros.
¿Qué hacemos normalmente?
Vemos el tamaño del desafío → sentimos temor → pensamos que no podemos → evitamos → perdemos la oportunidad.
Pero existe otro camino:
Vemos el desafío → analizamos → buscamos dirección → aprendemos → practicamos → actuamos → evaluamos → crecemos.
Una nueva manera de enfrentar los desafíos
1. Analizar
¿Qué tengo delante? ¿Qué recursos tengo? ¿Qué me falta?
2. Verificar
Buscar información, consejo, preparación y dirección antes de actuar.
3. Calcular
Dividir el desafío en pasos posibles. No intentar resolverlo todo de una vez.
4. Trabajar acompañado
Buscar personas capaces y, sobre todo, depender de Dios.
5. Practicar
La experiencia no aparece antes de comenzar. Se construye mientras practicamos.
6. Evaluar
Aprender de cada resultado y mejorar el siguiente intento.
Mi ejemplo: aprender a confiar
Yo tampoco sabía al principio que muchas veces no se trata de decir: “Yo puedo hacerlo todo”. Se trata de aprender a analizar, verificar, calcular y trabajar en compañía de Aquel que todo lo puede.
La presencia y dirección del Espíritu Santo no elimina la necesidad de aprender, pensar y trabajar; nos ayuda a hacerlo con sabiduría, dependencia de Dios y confianza. Hace que disfrutemos mientras vivimos la experiencia y nos gozamos enuestra caminada y cuando nos gozamos eso hace nuestra mission una
alegria aunque la triztesa quiera atacar.Los diez espías: cuando el obstáculo se vuelve más grande que Dios
Los doce espías vieron la tierra prometida. Diez regresaron concentrándose en los obstáculos y en su propia incapacidad. Josué y Caleb, en cambio, confiaron en que Dios podía cumplir su promesa.
Lección
Moisés: “¿Quién soy yo?”
Cuando Dios llamó a Moisés, él respondió desde sus limitaciones: “¿Quién soy yo para ir a Faraón?” y después expresó otras inseguridades. Dios no negó sus debilidades; le mostró que no estaría solo.
Moisés pasó de mirar solamente su incapacidad a mirar la presencia y autoridad de Dios. Así comenzó una misión que humanamente parecía imposible.
Gedeón: escondido, pero llamado
Gedeón se veía pequeño e incapaz. Sin embargo, Dios lo llamó “valiente guerrero”. La identidad que Dios le comunicó era mayor que la imagen que Gedeón tenía de sí mismo.
Lección
Tomás: cuando la duda necesita una respuesta
Tomás tuvo dificultad para creer el testimonio de los demás discípulos. Jesús no lo abandonó; se acercó a él y le permitió comprobar la realidad de la resurrección.
La lección no es ignorar nuestras preguntas, sino llevarlas a Cristo y permitir que la verdad transforme nuestra incertidumbre en confianza.
La oportunidad de practicar ahora
Tal vez algunas oportunidades quedaron atrás. No podemos regresar físicamente para repetirlas, pero sí podemos transformar la experiencia adquirida en una herramienta para la próxima generación.
La experiencia que no se transmite puede terminar con nosotros. La experiencia que se enseña puede multiplicarse en otros.
Entrenamiento: de “no puedo” a “¿cómo puedo?”
- Define el desafío. Escríbelo claramente.
- Divide el problema. Convierte una montaña en pequeños pasos.
- Busca conocimiento. Aprende de la Biblia, personas experimentadas y fuentes confiables.
- Haz un primer intento. No esperes perfección.
- Evalúa el resultado. Pregunta qué funcionó y qué necesita cambiar.
- Vuelve a practicar. La repetición convierte conocimiento en capacidad.
- Enseña a otro. La experiencia se vuelve multiplicadora.
Formar líderes de actitud positiva y pensamiento responsable
El objetivo no es crear una generación que piense que puede hacerlo todo sola. Es formar personas capaces de pensar, preguntar, analizar, aprender, trabajar en equipo, asumir responsabilidad y depender de Dios.
Fe
Confiar en Dios aun cuando el desafío sea grande.
Sabiduría
Buscar comprensión antes de tomar decisiones.
Disciplina
Practicar aunque el primer resultado no sea perfecto.
Servicio
Usar lo aprendido para levantar a otros.
Si pudieras regresar con la experiencia de hoy...
Imagina que puedes presentar un reporte de tu caminada. ¿Qué oportunidades dejaste atrás que hoy retomarías si pudieras regresar a la fuerza joven con la experiencia que tienes ahora?
Escribe tres oportunidades
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¿Qué aprendiste de ellas?
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Preguntas para el corazón
¿Estoy evitando algo porque realmente es imposible?
¿Qué parte puedo aprender?
¿A quién puedo pedir ayuda?
¿Qué puedo enseñar a la próxima generación?
DESAFÍO DE ESTA SEMANA
Elige una cosa que has estado evitando y no la abandones inmediatamente.
Analiza → verifica → calcula → busca ayuda → practica → evalúa → vuelve a intentar.
Ora por dirección y da un paso responsable.