Vivimos en una generación que suele concentrarse en las malas noticias.
Escuchamos constantemente frases como:
Pero Dios nunca ha trabajado limitado por las circunstancias.
Muchas veces, cuando Dios quiere manifestar Su gloria, permite que aparezca una situación que parece imposible.
La diferencia fue la perspectiva.
Y esto es exactamente lo que encontramos en Números 13–14.
Dios había prometido a Israel una tierra:
Moisés envió doce hombres para reconocer la tierra.
Los doce vieron la misma tierra. Los doce caminaron por el mismo territorio. Los doce vieron los mismos frutos. Los doce vieron las mismas ciudades. Y los doce vieron a los mismos gigantes.
Pero no los doce tuvieron la misma perspectiva.
Los diez espías dijeron:
La evidencia de la promesa estaba delante de ellos. Pero inmediatamente comenzaron a hablar del problema.
Y entonces apareció la frase que cambió el ambiente:
Ellos no negaron lo que Dios había prometido. Pero permitieron que lo que veían con sus ojos fuera más grande que lo que Dios había dicho.
Los diez espías dijeron:
Pero Josué y Caleb dijeron:
Misma tierra. Mismos gigantes. Mismos obstáculos. Pero una perspectiva diferente.
Los diez espías dijeron:
Y después dijeron:
Observa algo importante:
El problema no estaba solamente en lo que había delante de ellos. El problema estaba en cómo se estaban viendo a sí mismos.
Cuando perdemos nuestra perspectiva espiritual, comenzamos a medir nuestra capacidad en lugar de medir la grandeza de nuestro Dios.
Decimos:
Pero la pregunta no debería ser:
La pregunta debería ser:
Josué y Caleb no dijeron: “No existen gigantes.”
Ellos sabían perfectamente que había gigantes.
No dijeron: “Las ciudades no están fortificadas.”
Sabían que estaban fortificadas.
No dijeron: “Será fácil.”
Sabían que sería difícil.
Caleb dijo:
Eso es liderazgo.
El liderazgo consiste en mirar el problema y todavía creer que Dios puede hacerlo.
Israel tenía delante una tierra prometida. Pero en lugar de avanzar, comenzó a llorar.
Es increíble.
Dios los había sacado de Egipto. Habían visto milagros. Habían visto el Mar Rojo abrirse. Habían visto la provisión de Dios. Habían visto Su presencia.
Y aun así, cuando apareció un nuevo desafío, comenzaron a pensar:
Por eso necesitamos recordar:
El mismo Dios que abrió el Mar Rojo puede abrir nuestro camino.
El mismo Dios que proveyó en el desierto puede proveer para nosotros.
El mismo Dios que prometió la tierra puede darnos la fuerza para entrar en ella.
Cuando todos estaban hablando de miedo, ellos hablaron de fe.
Cuando todos estaban hablando de gigantes, ellos hablaron de Dios.
Cuando todos estaban hablando de imposibilidad, ellos hablaron de posibilidad.
Caleb dijo:
Y después:
Algunas de las mayores oportunidades para experimentar el poder de Dios aparecen precisamente cuando enfrentamos situaciones que no podemos resolver por nuestras propias fuerzas.
Un líder espiritual no es alguien que nunca siente miedo.
No significa que no vea dificultades. Significa que ve algo más grande que las dificultades.
“No hay recursos.”
“Es demasiado grande.”
“Nunca podremos.”
“No tenemos suficiente.”
“¿Qué podemos hacer con lo que Dios ya nos ha dado?”
“¿Qué puede hacer Dios?”
“¿Dónde está Dios abriendo una puerta?”
“¿Cómo podemos avanzar en fe?”
Otros ven una puerta cerrada.
La mayoría puede seguir la voz de los diez.
Pero Dios siempre está buscando personas que tengan el espíritu de Josué y Caleb.
Esta es la pregunta de Números 13–14:
Porque dos personas pueden estar delante de la misma situación y llegar a conclusiones completamente diferentes.
Los diez espías dijeron:
Josué y Caleb dijeron:
Los diez dijeron: “Son demasiado fuertes.”
Josué y Caleb dijeron: “Jehová está con nosotros.”
Los diez vieron gigantes.
Josué y Caleb vieron una tierra prometida.
Los diez vieron un obstáculo.
Josué y Caleb vieron una oportunidad.
No permitas que las malas noticias definan tu fe.
No permitas que los gigantes definan tu futuro.
No permitas que la falta de recursos determine lo que Dios puede hacer.
No permitas que la opinión de la mayoría silencie la voz de Dios.
Y mientras otros dicen:
La fe responde:
Porque nuestra confianza no está en el tamaño de nuestros recursos.