1. INTRODUCCIÓN — ¿QUÉ ESTAMOS MIRANDO?

Hay momentos en nuestra vida en los que la misión que Dios pone delante de nosotros parece demasiado grande.

Miramos nuestras fuerzas y decimos:

“No puedo.”

Miramos los recursos y decimos:

“No tengo.”

Miramos el problema y decimos:

“Es imposible.”

Miramos nuestras heridas, nuestro pasado, nuestros errores y decimos:

“Dios no puede usarme.”

Pero Dios nos enseña a cambiar nuestra mirada.

La pregunta no es solamente:

“¿Qué tengo delante de mí?”

La pregunta es:

“¿Quién está conmigo?”

Y todavía hay una pregunta más profunda:

“¿Quién está en mí?”

Pablo declara:

“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”

Por eso nuestra confianza no puede estar basada únicamente en nuestras capacidades.

Cristo en nosotros.

El Espíritu Santo en nosotros.

La autoridad de Jesús sobre nosotros y trabajando a través de nosotros.

La misión puede ser humanamente imposible, pero nunca es imposible para Dios.

Texto central — Gálatas 2:20:
“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”
Zacarías 4:6:
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”
Hechos 1:8:
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo; y me seréis testigos…”

2. MOISÉS — CUANDO DIOS ESTÁ CONTIGO

Moisés recibió una misión que parecía imposible:

Liberar a Israel de Egipto.

Moisés miró sus propias limitaciones.

Éxodo 3:11:
“¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?”

Moisés estaba mirando:

“¿Quién soy yo?”

Pero Dios quería enseñarle:

“No importa solamente quién eres tú; importa quién está contigo.”
Éxodo 3:12:
“Ve, porque yo estaré contigo.”

La respuesta de Dios no fue:

“Porque eres suficientemente fuerte.”

No fue:

“Porque tienes todos los recursos.”

Fue:

“Yo estaré contigo.”

Más adelante, Dios manifestó también su Espíritu sobre los líderes de Israel.

Números 11:25:
Dios tomó del Espíritu que estaba sobre Moisés y lo puso sobre los setenta ancianos.

Moisés aprendió una verdad:

La misión no depende solamente del hombre que Dios envía; depende del Dios que acompaña al hombre.

Aplicación

Cuando digas: “Yo no puedo.”

Recuerda: Dios puede.

Cuando digas: “No tengo recursos.”

Recuerda: Dios es el proveedor.

Cuando digas: “No sé cómo hacerlo.”

Recuerda: Dios puede dirigir tus pasos.

3. ABRAHAM — CAMINAR SIN VER TODO EL CAMINO

Abraham recibió una palabra de Dios que exigía fe.

Génesis 12:1:
“Vete de tu tierra y de tu parentela… a la tierra que te mostraré.”

Dios no le mostró todo el mapa.

Le dijo:

“Ve.”

Y Abraham tuvo que caminar confiando en Dios.

Hebreos 11:8:
“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir… sin saber a dónde iba.”

Abraham no tenía todas las respuestas.

Pero tenía una palabra.

Y tenía una relación con Dios.

La fe no siempre significa ver el destino completo.

A veces significa dar el siguiente paso porque sabes quién te llamó.

Romanos 4:20-21:
“Tampoco dudó… plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.”

Aplicación

No necesitas conocer todos los detalles para obedecer.

Necesitas saber:

¿Quién habló?

¿Quién llamó?

¿Quién está conmigo?

4. GEDEÓN — DIOS PUEDE USAR A ALGUIEN QUE SE SIENTE PEQUEÑO

Gedeón estaba escondido.

Jueces 6:12:
“Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.”

¡Qué impresionante!

Gedeón probablemente no se veía así.

Jueces 6:15:
“Mi familia es pobre… y yo el menor en la casa de mi padre.”

Gedeón estaba mirando su posición.

Dios estaba mirando su propósito.

Gedeón decía:

“Soy pequeño.”

Dios decía:

“Yo estoy contigo.”
Jueces 6:16:
“Ciertamente yo estaré contigo.”

Después Dios redujo el ejército de Gedeón.

¿Por qué?

Para que Israel no pudiera decir:

“Mi propia fuerza me salvó.”
Jueces 7:2:
“El pueblo que está contigo es mucho… no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado.”

Dios quería demostrar:

La victoria no depende de la cantidad de personas, sino de la presencia de Dios.

Aplicación

No digas: “Somos pocos.”

Pregunta: “¿Está Dios con nosotros?”

No digas: “Tenemos pocos recursos.”

Pregunta: “¿Quién es nuestro proveedor?”

No digas: “Somos débiles.”

Pregunta: “¿Quién es nuestra fuerza?”

5. DÉBORA — CUANDO UNA PERSONA SE LEVANTA EN EL PROPÓSITO DE DIOS

Débora aparece en Jueces 4 como profetisa y jueza de Israel.

Jueces 4:4:
“Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa…”

Ella escuchaba a Dios y actuaba conforme a su dirección.

Israel estaba enfrentando opresión.

Pero Dios levantó a una mujer para ejercer liderazgo y traer dirección.

Jueces 5:7:
“Las aldeas habían quedado abandonadas… hasta que yo, Débora, me levanté.”

Hay momentos en que Dios está buscando personas que digan:

“Aquí estoy.”

No porque sean perfectas.

Sino porque están disponibles.

Aplicación

Tal vez Dios no está buscando alguien con más talento.

Tal vez está buscando alguien que diga:

“Señor, aquí estoy. Úsame.”

6. RUT — DIOS TRABAJA A TRAVÉS DE UNA VIDA FIEL

Rut no aparece realizando grandes milagros.

No vemos fuego cayendo del cielo.

No vemos un ejército derrotado.

Vemos algo aparentemente sencillo:

fidelidad.
Rut 1:16:
“Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.”

Rut decidió caminar con Dios en medio de incertidumbre.

Ella no sabía todo lo que Dios iba a hacer.

Pero fue fiel.

Y Dios transformó su historia.

Rut terminó formando parte de la línea familiar que conduce al rey David y, posteriormente, a Jesucristo.

Mateo 1:5 menciona a Rut en la genealogía de Jesús.

Esto nos enseña:

No todas las misiones de Dios comienzan con algo espectacular.

A veces comienzan con:

“Voy a permanecer fiel.”

Dios puede tomar una vida aparentemente pequeña y colocarla dentro de un propósito enorme.

7. SANSÓN — EL PODER VIENE DEL ESPÍRITU, NO DEL HOMBRE

Sansón es un ejemplo muy importante porque demuestra que el poder sobrenatural no era simplemente capacidad humana.

Jueces 14:6:
“Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón…”
Jueces 14:19:
“Y el Espíritu de Jehová vino sobre él…”

Su fuerza estaba relacionada con el poder que Dios le concedía.

Pero la historia de Sansón también contiene una advertencia.

El poder de Dios nunca debe confundirse con independencia de Dios.

No podemos decir:

“Dios me dio poder, entonces puedo vivir como quiera.”

No.

El poder debe ir acompañado de obediencia, carácter y dependencia de Dios.

8. JESÚS — EL MODELO PERFECTO DE UNA VIDA GUIADA POR EL ESPÍRITU

Cuando hablamos del poder del Espíritu Santo, debemos mirar primero a Jesús.

Lucas 4:1:
“Jesús, lleno del Espíritu Santo…”
Lucas 4:14:
“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea…”

Y Jesús mismo declaró:

Lucas 4:18:
“El Espíritu del Señor está sobre mí…”

Jesús comenzó su ministerio público bajo la dirección y poder del Espíritu Santo.

Y Hechos 10:38 resume su ministerio:

Hechos 10:38:
“Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret…”

¿Qué hacía Jesús con ese poder?

Sanaba.

Liberaba.

Restauraba.

Predicaba.

Perdonaba.

Daba esperanza.

Traía libertad a los oprimidos.

Juan 14:12:
“El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará…”

No significa que nosotros seamos superiores a Jesús.

Significa que Jesús continuaría su obra a través de sus discípulos por medio del Espíritu Santo.

9. PEDRO — DE MIEDO A PODER

Pedro negó a Jesús.

Pedro tuvo miedo.

Pedro era impulsivo.

Pero después de Pentecostés encontramos otro Pedro.

¿Qué cambió?

El Espíritu Santo.
Hechos 2:4:
“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo…”

Pedro comenzó a predicar con autoridad.

Hechos 2:14:
“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz…”

El mismo hombre que tuvo miedo de una criada ahora estaba delante de una multitud proclamando a Cristo.

¿Qué ocurrió?

No fue simplemente un curso de liderazgo.

No fue simplemente motivación.

Fue: la obra del Espíritu Santo.
Hechos 4:8:
“Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo…”

Aplicación

Tal vez antes tenías miedo.

Tal vez antes no sabías qué decir.

Tal vez pensabas:

“Yo no puedo.”

Pero Dios puede llenar una persona común con su Espíritu y darle valor para una misión extraordinaria.

10. PABLO — CUANDO CRISTO VIVE EN MÍ

Pablo tenía una misión gigantesca.

Predicar el Evangelio a las naciones.

Pero Pablo entendió que la fuente no era él.

Gálatas 2:20:
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…”

Ese debe ser nuestro fundamento.

No vivo solamente de mi capacidad.
Cristo vive en mí.

Pablo también dijo:

Filipenses 4:13:
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
1 Corintios 2:4:
“Ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder.”

Pablo no quería que la gente dependiera de su personalidad.

Quería que vieran a Cristo.

11. ¿QUÉ SIGNIFICA ENTONCES “MIRAR QUIÉN ESTÁ EN MÍ”?

1. MIRAR LA PRESENCIA

Dios dijo a Moisés:

“Yo estaré contigo.”
Éxodo 33:14:
“Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.”

No estamos solos.

2. MIRAR LA AUTORIDAD

Jesús dijo:

Mateo 28:18:
“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”

Nuestra autoridad no viene de nuestro nombre.

Viene de Jesús.

Hechos 3:6:
“En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.”

El nombre tiene autoridad.

3. MIRAR EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO

Zacarías 4:6:
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu…”
Hechos 1:8:
“Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…”

La misión que parece imposible para el hombre puede convertirse en una oportunidad para que Dios manifieste su poder.

12. LA MISIÓN HUMANAMENTE IMPOSIBLE

Quizá Dios te está llamando a algo que parece demasiado grande.

Una familia que necesita restauración.

Una persona atrapada en una vida de pecado.

Un joven que necesita esperanza.

Una iglesia que necesita despertar.

Una comunidad que necesita escuchar el Evangelio.

Una persona que necesita oración por sanidad.

Una vida que necesita libertad.

Y tú dices:

“¿Cómo voy a hacerlo?”

La respuesta es:

No lo hagas dependiendo solamente de ti.

Jesús dijo:

Juan 15:5:
“Separados de mí nada podéis hacer.”

Pero también dijo:

Juan 15:4:
“Permaneced en mí, y yo en vosotros.”

¡Ahí está la clave!

Permanecer en Cristo.

No se trata de intentar hacer cosas sobrenaturales para demostrar que tenemos poder.

Se trata de permanecer en Jesús.

13. SANIDAD Y LIBERACIÓN — JESÚS SIGUE SIENDO EL CENTRO

Cuando ministramos sanidad y liberación debemos recordar algo fundamental:

Nosotros no somos los sanadores.
Cristo es el Sanador.

Nosotros oramos.

Jesús sana.

Nosotros proclamamos.

Jesús libera.

Nosotros imponemos las manos conforme a la enseñanza bíblica.

Dios es quien obra.

Marcos 16:17-18 habla de señales que acompañarían a los creyentes.
Santiago 5:14-15 enseña a llamar a los ancianos de la iglesia para orar por el enfermo.
Lucas 9:1:
“Les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.”

La autoridad viene de Cristo.

El poder viene de Dios.

La gloria pertenece a Dios.

14. LLAMAMIENTO — DEJAR DE MIRAR NUESTRA DEBILIDAD

Hoy Dios puede estar diciéndonos:

“Deja de mirar solamente tu debilidad.”

Deja de mirar:

“Soy pequeño.”

“Soy demasiado viejo.”

“Soy demasiado joven.”

“No tengo dinero.”

“No tengo preparación.”

“No tengo gente.”

“No tengo recursos.”

“No tengo experiencia.”

Y comienza a mirar:

¿Quién está conmigo?
¿Quién vive en mí?
¿Quién me llamó?
¿Quién me dio autoridad?
¿Quién me dio su Espíritu?
¿Quién es más grande que mi problema?

15. MOMENTO DE MINISTRACIÓN

Invita a la iglesia a cerrar sus ojos.

No poner ahora los ojos en el problema.

No mirar el pasado.

No mirar el diagnóstico.

No mirar la imposibilidad.

No mirar nuestras limitaciones.

Decir lentamente:

“Jesús, yo te miro a Ti.”

“Jesús, Tú eres mi Salvador.”

“Jesús, Tú eres mi Señor.”

“Espíritu Santo, llena mi vida.”

“Espíritu Santo, dirige mis pasos.”

“Cristo vive en mí.”

“No estoy solo.”

“No dependo solamente de mis fuerzas.”

“La presencia de Dios está conmigo.”

16. ORACIÓN POR SANIDAD

“Señor Jesucristo, venimos delante de Ti.

Reconocemos que Tú eres nuestro Salvador, nuestro Señor y nuestro Sanador.

No confiamos en nuestra capacidad.

Confiamos en Tu poder.

Espíritu Santo, ministra ahora en cada vida.

Trae paz donde hay angustia.

Trae esperanza donde hay desesperación.

Trae restauración donde hay quebranto.

Trae libertad donde hay opresión.

Trae fortaleza al cansado.

Y conforme a Tu voluntad, trae sanidad a los enfermos.

Que toda la gloria sea para Jesucristo.

En el nombre de Jesús.

Amén.”

17. ORACIÓN POR LIBERACIÓN

“En el nombre de Jesucristo declaramos que Jesús es Señor.

Toda autoridad pertenece a Cristo.

Señor Jesús, trae libertad a aquellos que están siendo oprimidos.

Rompe cadenas de pecado.

Rompe cadenas de miedo.

Rompe cadenas de desesperanza.

Rompe toda mentira que se haya levantado contra la verdad de Dios.

Que la luz de Cristo entre donde existe oscuridad.

Que Tu paz llene cada corazón.

Que Tu Espíritu Santo gobierne cada vida.

Y que todo lo que no viene de Ti pierda su influencia.

Jesucristo es Señor.

Jesucristo es Salvador.

Jesucristo es libertador.

A Él pertenece toda la gloria.

Amén.”

18. CONCLUSIÓN

Moisés dijo:

“¿Quién soy yo?”

Dios respondió:

“Yo estaré contigo.”

Gedeón dijo:

“Mi familia es pobre y yo soy el menor.”

Dios respondió:

“Ciertamente yo estaré contigo.”

Abraham no sabía a dónde iba.

Pero sabía quién lo había llamado.

Rut no conocía todo su futuro.

Pero decidió permanecer fiel.

Sansón experimentó el poder del Espíritu.

Débora se levantó para cumplir su propósito.

Pedro pasó del miedo a la valentía por el Espíritu Santo.

Pablo declaró:

“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”

Y Jesús mismo ministró en el poder del Espíritu Santo.

Entonces hoy no debemos mirar solamente:

“¿Qué tengo?”

Debemos mirar:

“¿Quién está conmigo?”

Y más profundamente:

“¿QUIÉN ESTÁ EN MÍ?”

Cristo está en mí.

El Espíritu Santo está conmigo.

La presencia de Dios está conmigo.

La autoridad pertenece a Jesús.

La misión pertenece a Dios.

La gloria pertenece a Dios.

Por eso podemos avanzar.

No porque la misión sea fácil.

No porque tengamos todos los recursos.

No porque seamos perfectos.

Sino porque:

“NO CON EJÉRCITO, NI CON FUERZA, SINO CON MI ESPÍRITU.”
Zacarías 4:6

Y cuando Dios nos llama a hacer algo que humanamente parece imposible, podemos responder:

“SEÑOR, AQUÍ ESTOY.
SI TÚ VAS CONMIGO, YO VOY.”

Amén.

🎵 TRES CANCIONES PARA LA MINISTRACIÓN

Para la parte final, yo haría las canciones progresivamente, pasando de rendición → presencia del Espíritu → libertad/sanidad:

1. “Renuévame” — Marcos Witt

Momento: comienzo de la ministración. Muy apropiada para llevar a la congregación a arrepentimiento, rendición y renovación interior.

2. “Espíritu Santo, Bienvenido” — versión de adoración congregacional

Momento: después de la predicación, buscando una atmósfera de oración y dependencia del Espíritu Santo.

3. “Hay Poder en el Nombre de Jesús” — versión de adoración

Momento: ministración de libertad, sanidad y declaración de la autoridad de Jesucristo.

Orden sugerido: baja las luces, deja un momento de silencio después de la segunda canción, lee Hechos 1:8, y antes de la tercera canción declara:

“No venimos a exaltar al hombre; venimos a exaltar el nombre de Jesús.”

Nota pastoral: Para mantener la ministración bíblicamente centrada, en sanidad y liberación conviene evitar prometer que toda persona será físicamente sanada de inmediato; se ora con fe, se ministra con compasión y se deja el resultado en las manos soberanas de Dios.